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Posts Tagged ‘Guerra Civil’

Font: Diario Información 21/08/2011

Ejemplo de protección del patrimonio bélico

El Consell Valencià de Cultura destaca el esfuerzo efectuado por Alcoy para conservar y recuperar los refugios antiaéreos de la Guerra Civil

M. CANDELA / EFE El Consell Valencià de Cultura ha mostrado su inquietud de que se actúe para conservar el patrimonio bélico, especialmente los refugios antiaéreos construidos durante la Guerra Civil, y ha puesto como ejemplo la labor realizada en Alcoy, ciudad que ha restaurado y abierto al público uno de estos enclaves.
Los miembros del Consell lamentan que la Comunidad Valenciana carezca de “una conciencia” del valor histórico y patrimonial de estos vestigios de la Guerra Civil, que en general no cuentan con una “completa y activa protección” en España, a la vez que reclamaba actuar en dos de la ciudad de Valencia, para su preservación. El Consell, en cambio, ha resaltado que “por contra, otras ciudades españolas, como Alcoy, Albacete, Almería, Cartagena y Barcelona han puesto en valor este patrimonio con un éxito notable, mediante la organización de visitas guiadas o su utilización para eventos culturales”.
Alcoy cuenta con un total de 25 refugios antiaéreos, excavados todos entre 1936 y 1939, de los que algunos prácticamente han desaparecido, otros están localizados y sellados y uno está abierto al público desde 2006: el del Paseo de Cervantes. Fue una iniciativa del anterior gobierno del PP, que, a iniciativa de la concejal Amparo Ferrando, utilizó el Plan de Dinamización Turística para rehabilitar el refugio de Cervantes y abrirlo al público.
Para ello, se diseñó un auténtico proyecto museístico, que incluye espectaculares imágenes de los bombardeos que sufrió Alcoy, y que fueron protagonizados por los bombarderos de la brigada Savoya 79. Investigadores alcoyanos encontraron fotografías en el Archivo Militar de Italia, que han sido reproducidas a gran tamaño, junto a carteles y otros materiales que se utilizaban en los refugios y, como elemento estrella, una bomba que no explotó.
En su momento, los promotores de la actuación se plantearon la inclusión de efectos multimedia, incluyendo los sonidos de las alarmas y de los aviones bombardeando, pero al final se descartó esta opción, al considerar que podría resultar traumática para las personas que visitaran el recinto y hubiesen sufrido las penurias de la Guerra Civil.
Durante el conflicto, con el fin de salvaguardar a la población, las autoridades alcoyanas excavaron nada menos que 25 refugios en la ciudad, de los cuales los más conocidos son, sin duda, el de Cervantes, pero también el de la plaza de España o el de la Glorieta Municipal. También hubo otros en fábricas, como por ejemplo el de Carbonell, que está perfectamente conservado.

Planes franquistas para su reutilización en los años cincuenta
Los refugios dejaron de estar operativos tras la Guerra Civil, pero las autoridades franquistas se plantearon en 1950 su recuperación, para el caso que su uso fuera necesario “en caso de peligro”. Según reveló una investigación efectuada en 1989 por Carlos Molina y Ana Francés, del Instituto Pare Vitòria, los gobernantes de la época querían proteger a los 27.941 vecinos que, según sus cálculos, no abandonarían la ciudad en caso de riesgo. Los proyectos de restauración, sin embargo, no llegaron a cuajar. Aunque la Comunidad cuenta con un patrimonio mueble e inmueble de la Guerra Civil “muy rico”, el Consell de Cultura advierte de que “todavía se carece de una conciencia de lo que representa su valor histórico, patrimonial, arqueológico y económico”, y entiende deben convertirse en “un símbolo de la nueva cultura de paz”. EFE / M. C.

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Este passat solejat diumenge 29 de maig ens vam reunir, a les 10 del matí, una vintena de persones, vingudes des de València, Alcoi, Muro, La Granja i Teulada, a la plaça de l’Església del municipi vallalbaidí de la Pobla del Duc.

La visita, guiada per Loren Bataller, va començar desplaçant-se en cotxes fins a l’antic areòdrom militar de Missena, obra feta durant la Guerra Civil sobre el Camí Reial de Gandia; aeròdrom ja no visible per a l’ull humà, però que encara podria utilitzar-se per a aterrar. Al costat d’este, es va edificar, i es conserva, la vivenda coneguda com “Casa del Coronel”.

En aquest indret s’ubica el refugi del Pla de Missena, un dels dos refugis rehabilitats per l’Ajuntament de la Pobla del Duc, amagat davall d’un munt de terra que permitia als militars tirar-se rodant des de dalt del terraplé fins a l’entrada del refugi, el qual té una cabuda de 40 persones, disposat en forma de zig-zag per a evitar els possibles dispars que entraren.

 

Caminant, vam passar per les casetes de Missena, de les quals queda l’arrancada d’edificis i la marca d’alguns carrers d’origen romà i posterior ocupació morisca. I vam arribar fins al refugi de la Casa Alta, amb una capacitat de 70 persones i que abans de la rehabilitació estava totalment inundat.

Els dos refugis tenen dues boques d’entrada paral·leles i una estreta gal·leria en pendent que desemboca en zig-zag, fets amb revestiment de rajola i morter. Ací, Loren i el seu company Vicent, ens van fer estremir-nos al posar el so de les sirenes dels avions que des de l’aire avisaven dels atacs de la Guerra.

Cap a les 12:30 vam tornar a peu fins als cotxes i d’ací fins al municipi, a l’aula de vi de l’Ajuntament.

Una vegada allí, vam aprendre, per mig d’una breu presentació, sobre el procés d’el·la boració del vi, les seues qualitats, els orígenes de la tradició vinícola a la Pobla; a més, aprenguérem el saber mirar, olfatejar i degustar el vi tint de la cooperativa de la Pobla del Duc, prop de la qual cada agost se celebra la Raimà.

Moltes gràcies a Loren, a Vicent i a Antonio Calzado per la seua preocupació i el bon tracte i moltes gràcies a tots els assitents.

Esperem trobar-vos en la pròxima visita, el dissabte 11 de juny a Crevillent, a càrrec de Manu Carreres.

A més, el diumenge 12 de juny tornarem a fer una visita guiada pel Cementeri Municipal d’Alcoi, a càrrec d’Elisa Beneyto i Lluís Vidal, amb la qual tancarem les visites d’este curs.

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Recordeu que este diumenge 29 de maig  farem la visita pels refugis militars anitaèris de la Pobla del Duc i comprobarem el pocés d’el·laboració del vi en la cooperativa de sant Josep d’este municipi vallalbaidí; per a finalitzar, es realitzarà una cata de vi.

Començarà a les 10:00 del matí, des de la plaça de l’Església.

El preu total de les dues parts de la visita és de 5 € per persona.  Encara us podeu apuntar.

Us esperem!

https://arqueologiaindustrial.wordpress.com/2011/05/04/visita-de-maig-refugis-antiaeris-militars-de-la-pobla-del-duc/

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Interesante iniciativa la que cuenta hoy el diario Información, de Alicante:

La investigación se desarrolla a nivel comarcal y pretende poner en valor la arquitectura militar

El municipio de Rojales cuenta con buena parte de la arquitectura militar catalogada en la comarca de la Vega Baja. e.d.g.

Arqueólogos de la comarca han formado un grupo de trabajo que realizará un estudio de toda la arquitectura militar que existe en la Vega Baja y que está relacionada con la Guerra Civil, como son trincheras, refugios antiaéreos, polvorines, casamatas o nidos de ametralladoras. El objeto es documentar lo que hay, aunque algunas ya lo están, para que formen parte del Catalogo de Bienes Culturales de la Consellería de Cultura.
Posteriormente, una vez realizada la investigación de campo, se pretende instar a los distintos ayuntamientos en cuyos términos municipales se sitúan estos elementos para que se acondicionen, se rehabiliten y se pongan en valor con el objeto de elaborar una ruta comarcal que permita visitar estos elementos históricos de manera coordinada.
El grupo formado inicialmente por los arqueólogos, Emilio Diz, Manuel de Gea y Antonio García Menárguez, está abierto a cualquier ciudadano interesado en este proyecto de investigación.
Hasta el momento los investigadores ya tienen localizados diversos elementos de la denominada “Arqueología de la Guerra Civil”; sobre todo, en los cabezos situados al sur del río Segura, entre los términos municipales de Guardamar del Segura y Rojales, y en diversos puntos de San Miguel de Salinas y Benijófar.
También se tiene constancia de restos de la contienda bélica en la zona costera entre Torrevieja y Orihuela y en el caso urbano oriolano donde destacan, al menos, cuatro refugios antiaéreos.

Estado de deterioro
La práctica totalidad de estos elementos presentan un avanzado estado de deterioro y abandono. En otros han desaparecido por distintas circunstancias al cambiar el uso del suelo donde se situaban.
La abundancia de estos restos, a lo largo y ancho el Bajo Segura, se debe a que el Gobierno de la República decidió crearlos en 1937 durante la Guerra Civil, aunque no se descarta que alguno sea anterior, formando un cordón defensivo terrestre en la linea Guardamar, Rojales, Benijófar, San Miguel de Salinas en la costa de Torrevieja y Orihuela con el objeto de contener un posible el avance hacia Cartagena de fuerzas desembarcadas en Santa Pola o Torrevieja por parte del bando nacional.
“Se pretende conservar unos elementos arquitectónicos de nuestra historia reciente, prácticamente desconocidos por la mayoría de ciudadanos, muchos de los cuáles se sitúan en cerros donde también existen yacimientos arqueológicos al tratarse de lugares elevados”, indican los arqueólogos para añadir que “a este fin principal de conservación se une su potencial turístico mediante una ruta comarcal que puede servir como un nuevo reclamo cultural e histórico”.
En estas fechas, sobre 1937, según el grupo de investigadores, fueron construidas las tres lineas defensivas de la Vega Baja: De posición avanzada, de resistencia, y de reserva, que horadó decenas de kilómetros de cerros con trincheras, polvorines, nidos de ametralladoras, observatorios y abrigos con blindaje de hormigón. Incluso en estos planes se contemplaba la voladura del puente de hierro de Guardamar del Segura.
Hasta el momento sólo los ayuntamientos de Guardamar del Segura y desde hace un mes el de Orihuela se han interesado por rescatar del olvido, tras más de 70 años de su construcción, estos elementos patrimoniales. El primero, realizando excavaciones, rehabilitando trincheras e incluyéndolas en rutas senderistas; y el segundo, abriendo al público un refugio antiaéreo durante la pasada edición de la Feria Medieval.

Defensa de Cartagena
El devenir de la Guerra Civil convirtió a Cartagena y por extensión al sur de Alicante en uno de los últimos reductos republicanos.
De ahí la construcción de las lineas defensivas en la Vega Baja que se situaron siguiendo la margen derecha del río Segura, en la zona de San Miguel de Salinas hasta la costa bordeando las salinas, que pretendía evitar que las posibles fuerzas nacionales desembarcaran en Torrevieja y se dirigieran a Cartagena, cuya base se convirtió en el más importante bastión defensivo de la República durante la Guerra Civil.

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Noticia que hace referencia a la publicación ayer del descubrimiento de un refugio de la Guerra Civil en la Gran Vía Marqués del Turia de Valencia. Aparecida hoy en Levante-EMV:

El ayuntamiento espera el informe de la conselleria para declarar el hallazgo Bien de Relevancia Local

 

Alumnos de 6º de Primaria del Balmes fotografían con sus móviles el antiguo refugio. josé aleixandre

La Dirección General de Patrimonio de la Generalitat informó ayer que en los “próximos días la inspectora de Valencia bajará al refugio de la Guerra Civil que ha aparecido en la Gran Vía Marqués del Turia para evaluar su estado”. La entrada de este búnker antiaéreo de 1938, tal y como adelanto Levante-EMV ayer, ha salido a la luz con las obras de remodelación del jardín central de este bulevar interior. Desde la conselleria de Cultura se apuntó respecto a la protección de este vestigio histórico que “se actuará según se dictamine en el informe”.
Este refugio para 500 personas enclavado entre las calles Jorge Juan y Conde Salvatierra, es gemelo de otro en la Gran Vía Germanías -entre las calles Cádiz y Sueca- con el que las obras de la línea T2 del metro “tropezaron” en 2007. Ambos, junto a un tercero idéntico todavía enterrado entre las calles Gregorio Mayans y Pizarro, están perfectamente localizados en el Plano del Término Municipal de Valencia del Instituto Geográfico realizado entre 1929 y 1944, pero fueron cegados entre los años 50 y 60 del siglo XX.
Pese a conocer su emplazamiento, Patrimonio sólo ha catalogado el “descubierto” por el metro hace cuatro años, que el ayuntamiento ha incluido en su catálogo de Bienes de Relevancia Local (BRL), una figura de protección inferior al Bien de Interés Cultural (BIC) autonómico. ¿Por qué no se ha actuado antes en el caso de los dos refugios de Marqués del Turia por investigar? “Porque no es sencillo el acceso a ellos, ya que están cegados, y por eso se va a aprovechar ahora la oportunidad”, responden desde Cultura. El ayuntamiento comunicó ayer que para declarar BRL si Patrimonio lo reclama en su informe.

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Noticia de hoy del periódico Levante-EMV:

Las obras sacan a la luz el segundo de los tres búnkeres antiaéreos para 500 personas que la República construyó en 1938 en la entonces Gran Vía Durruti Investigadores y arquitectos proponen la protección y rehabilitación de estos vestigios

 

Acceso destapado delrefugio antiaéreo dela Gran Vía Marqués del Turia junto a CondeSalvatierra y Jorge Juan. José Aleixandre

Las obras de reforma de la Gran Vía Marqués del Túria han destapado la entrada de uno de los tres refugios antiaéreos de la Guerra Civil que esconde esta artería de Valencia en su subsuelo, desenterrando de paso retales de la infancia de la memoria de los niños que crecieron en el Eixample desde la postguerra hasta los años 60 del pasado siglo. Es el segundo búnker republicano de este bulevar interior con el que “tropiezan” unas obras en cuatro años, ya que en 2007 la excavación de la línea T2 del metro rescató del olvido otro refugio de la Gran Vía Germanías entre las calles Sueca y Cádiz.
Uno de aquellos niños que ayer volvió a su infancia al pasar por las obras del bulevar y ver de nuevo la escalera de acceso al refugio situado entre las calles Jorge Juan y Conde Salvatierra, es José, de 56 años. Este vecino de la Gran Vía recuerda perfectamente que “a principios de la década de los 60, cuando tenía unos 7 años, el acceso al refugio estaba al lado del parque en el que jugaba, pero no se podía entrar porque estaba tapiado”.
Entonces, ya había desaparecido el refuerzo superior de esta fortificación que sobresalía aproximadamente un metro por encima de la calle. El ex presidente del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia (CTAV) y miembro de la Academia de Bellas Artes de San Carlos, Francisco Taberner, el principal estudioso de estos elementos de defensa pasiva de la ciudad, explica que dicho remate de la losa de hormigón armado de 70 centímetros de grosor del refugio “estaba compuesto por celdas de hormigón rellenas de arena o algas que protegían la estructura de un impacto directo”.

Vuelta a la infancia
Los recuerdos de Julio Ochando, de 70 años, un niño de la postguerra de Russafa, que se centran en el refugio “descubierto” por el Metro, si que revive ese remate superior: “Debía tener entre 7 o 8 años, a los niños nos gustaba saltar desde arriba del refugio, que estaba lleno de hierbajos, a la calle. A la entrada, que estaba cerrada por barrotes y llena de basuras, no nos acercábamos porque nos daba miedo”.
El investigador José María Azkárraga, coautor del libro Valencia 1931-1939. Guía Urbana de la ciudad en la 2ª República, cuenta que la dictadura mantuvo los refugios republicanos “hasta el final de la II Guerra Mundial, porque temía una ofensiva aliada, pero entre los años 50 y 60 se fueron enterrando todos”.
Taberner, que ha llegado a contabilizar hasta 258 refugios en el Cap i casal, destaca que los tres búnkeres de Germanías y Marqués del Turia los construyó en 1938 la Junta de Defensa Pasiva en lo que entonces era la Gran Vía Buenaventura Durruti. Los tres pertenecen al modelo abovedado, “compuesto por dos bóvedas de ida y vuelta con bancos en los laterales”, destaca. “El acceso es por una esquina y la salida por la contraria, buscando en esta diagonal la mayor distancia posible entre las dos entradas con el fin de garantizar vías de escape en caso de colapso de la fortificación”. Esta tipología de refugio, muy usada en jardines y escuelas, tiene unas medidas básicas de 14 metros de ancho por 28 de largo, mientras las bóvedas son de tres metros de alto en su punto más elevado. Taberner estima que cada uno de ellos podía albergar a 500 personas. El emplazamiento de estos refugios “está perfectamente localizado en el Plano del Término Municipal de Valencia realizado por el Instituto Geográfico entre 1929 y 1944”, apunta.

Salvaguardar un trozo de historia
Azkárraga propone que el Ayuntamiento de Valencia “proteja y haga visitables” estos refugios. El investigador recuerda que en 2008 el CTAV ya solicitó al consistorio que salvaguardara 20 de ellos. Taberner, añade que estos restos históricos “carecen de protección de forma general”. Tan sólo algunos, como el de Germanías son Bien de Relevancia Local (BRL), una figura un escalón por debajo del Bien de Interés Cultural (BIC) autonómico.
En este sentido, continúa Taberner, “estaría bien seleccionar los refugios más significativos que pueden tener un uso y rehabilitarlos con el fin de dejar una constancia histórica de un momento crucial de la historia”. El arquitecto opina que además del refugio del IES Luís Vives, “el más grande de los que se conservan”, o los de la calle Serranos y la Espada, “podría tener interés hacer visitables los refugios de Marqués del Turia, al ser de fácil acceso por estar bajo un jardín”.

El héroe anarquista de enigmática muerte

La Gran Vía Marqués del Turia fue rebautizada en 1936 como Buenaventura Durruti (placa original en la foto) en honor al líder miliciano anarquista fallecido en extrañas circunstancias en la defensa de Madrid el 20 de noviembre de ese año. Casi 75 años después, su muerte sigue siendo tan enigmática como la de Kennedy. ¿Una bala pérdida? ¿Una operación secreta de espías de Stalin? ¿El PCE? ¿Anarquistas disidentes de su postura de anteponer la victoria en la guerra a la revolución libertaría? o, la teoría más aceptada, un disparo accidental de su subfusil “naranjero”, que se exhibe en el Museo Histórico Militar de Valencia. De esta copia republicana del subfusil alemán “Schmeisser MP28” del 9 largo, cuyo gatillo carecía de seguro, se fabricaron miles en Alberic. Su nombre viene de que se usaba madera de naranjo para la culata.

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Noticia de hoy del periódico Información de Alicante:

Polémico ‘BIC’ en Altea. Los nidos de ametralladoras de la Guerra Civil que permanecen en las playas de Cap Negret y La Olla de Altea podrían ser declaradas Bien de Interés Local si prospera una moción del grupo municipal del Bloc.

En la costa de Altea había cinco búnkers, pero hoy sólo dos son visitables. david revenga

Los nidos de ametralladoras de la Guerra Civil que permanecen desde su inicio en las playas de Cap Negret y La Olla de Altea podrían ser declaradas Bien de Interés Local si prospera la moción que el grupo municipal del Bloc ha presentado ante el Ayuntamiento. Según el portavoz de dicho grupo, Baltasar Ripoll, “nuestra propuesta incide en la recuperación y señalización de estas construcciones militares defensivas que se instalaron en nuestra costa por el ejército republicano al comenzar la Guerra Civil para proteger a Altea de posibles desembarcos enemigos”.
En la costa de Altea había cinco nidos, o “búnkers” como popularmente son conocidos, ubicados en la playa Cap Blanc (junto al término de l’Alfàs del Pi), al lado del puerto, junto a la desembocadura del río, en la playa de Cap Negret y en la playa de La Olla. Estos dos últimos son visibles, pues el resto han sido engullidos en los últimos 40 años por el mar al subir el nivel de las aguas, aunque se encuentran deteriorados por los embates de las olas y los actos vandálicos.
Según el portavoz del Bloc estos nidos “son un elemento histórico a reivindicar porque, si bien no tienen especial valor desde el punto de vista arquitectónico, sí que suponen un testimonio singular del pasado más reciente de Altea”, razón por la cual “nuestra propuesta de declararlos como Bien de Interés Local es una manera de protegerlos para evitar que se degraden y lleven a su probable desaparición como ha ocurrido anteriormente con las torres moras y la Posada San Miguel”. Además, con ello se protege el patrimonio histórico de Altea “al tiempo que se puede crear una ruta turística local para que tanto los alteanos como las personas que nos visitan puedan conocer el porqué de la existencia de estas construcciones en nuestras playas que forman parte del patrimonio de la Guerra Civil”.
Ripoll destacó que parte del patrimonio histórico local “se ha conservado gracias a nuestras propuestas, y ahora disfrutamos del acueducto romano de Els Arcs, el núcleo histórico de Altea la Vella o el entramado de las acequias de nuestro término municipal”, y añadió que si no se actúa al respecto, “estaremos abriendo la puerta al olvido y a la pérdida de construcciones que nos singularizan, y que, además, pueden tener un atractivo turístico y cultural”.
Por último, el portavoz nacionalista alteano destacó que esta actuación supondría “un coste irrisorio para las arcas municipales”, aparte de que incluso “podría recibir subvenciones de otras administraciones” para su conservación, al igual que ocurre con otros proyectos similares.

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